El fenómeno «TradWife»: ¿Un viaje al pasado o un escape del presente?

¡La esposa tradicional!

Bienvenidas y bienvenidos, una vez más, a nuestra plaza pública.

Si has navegado lo suficiente, seguro te has topado con ellas. Mujeres jóvenes, vestidas con una estética impecable de los años 50, amasando pan desde cero y proclamando que la verdadera felicidad está en la sumisión total al hogar y al marido. Son las TradWives (esposas tradicionales) y han convertido internet en un campo de batalla.

La inmediatez de las redes nos empuja a etiquetarlas en quince segundos. Para unos, son el retroceso definitivo de los derechos de la mujer; para otros, el modelo a seguir. Pero en este blog no vinimos a juzgar la superficie: vinimos a pensar.

¿Qué esconde realmente esta tendencia hiperviral? ¿Es verdaderamente un resurgimiento del machismo disfrazado de estética vintage? ¿O es, por el contrario, el grito de auxilio de una generación exhausta por la hiperproductividad, el estrés corporativo y un sistema capitalista que exprime hasta el último aliento? Quizá romantizar el pasado sea solo la forma que han encontrado algunos para escapar de un presente insostenible.

Yo creo que en el pasado hemos cometido muchos errores, sobre todo como sociedad y especialmente en el trato a las mujeres. Muy mal lo hicimos; aún tenemos mucho que cambiar, sobre todo en las sociedades fundamentalistas de Medio Oriente. Tampoco me adhiero al mal llamado movimiento feminista de la actualidad, porque en muchos de sus fundamentos parece más inclinado hacia la política vacía que hacia el verdadero bienestar de la mujer.

Sin embargo, pienso que lo peor que hemos hecho ha sido no aprender a escucharlas, comprenderlas y permitir que se expresen sin miedo, como quien es amada. ¿Qué es peor que no poder decir una palabra? No poder opinar, no sentirse querido, sentirse un esclavo, un objeto.

Me puse un poquito filosófico aquí, pero creo que es importante acotarlo.

Creo firmemente que si hubiésemos escuchado más a nuestras mujeres, nuestras sociedades serían muy diferentes. Y no hablo de darles la razón en todo, porque nadie tiene toda la razón siempre, pero habrían sido un complemento perfecto para decisiones que durante mucho tiempo fueron única y exclusivamente tomadas por hombres.

Debieron ser libres, porque la libertad trae más libertad, trae seguridad, espanta el miedo y se hace amiga de la responsabilidad. Eso nos habría hecho mucho bien como sociedad funcional. Después de todo, ¿quién nos ha amado más que nuestras propias madres? Y todo lo que estuvieron moralmente obligadas a hacer por nosotros: nos han protegido incluso con sus vidas.

Volviendo un poco al tema, las TradWives, a día de hoy, no creo que hayan elegido serlo por obligación. Hoy es prácticamente imposible ser públicamente sumisa a un marido de esa forma, con esos quehaceres y obligaciones. La balanza ha cambiado, y quien lo es y está contenta con ese hecho probablemente lo hace desde una elección libre, es decir, porque prefiere esa vida. Esa es su libertad.

Yo, en lo particular, no me veo en un extremo tan pronunciado de esa índole. Pero sí soy partidario de que cada quien haga lo que quiera con su vida, con las consecuencias que implique, haciéndose responsable de ellas en cualquier circunstancia.

Ahora hablemos del porqué de que esté surgiendo este fenómeno. Yo entiendo que ven en ese sistema de vida una forma de resguardarse del mundo exterior: una vida simple, de casa, de cocina, de hijos, de esposo, un par de amigos, una casa tranquila y poco más.

Este tipo de vida contrasta directamente con la mujer sola y empoderada que se vende hoy en día como paradigma: capaz de todo sin un marido, que no quiere hijos y prefiere viajar por el mundo y disfrutar de su independencia.

Pues bien, cada quien puede ser lo que quiera, siempre que sea capaz de afrontar las consecuencias de sus decisiones. Pero creo que tampoco es sana una postura tan extrema al otro lado de la ecuación.

¿Qué piensas TÚ de la esposa tradicional?

El micrófono es tuyo. Quiero saber cómo lees tú este fenómeno sociológico. ¿Es una elección de libertad genuina o una trampa empaquetada con filtros cálidos?

No importa cuán distinta sea tu visión de la mía. Atrévete a escribirla.

Te leo.


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